El comienzo de una pasión
At A Glance
Author Luckygirl_
Contact Luckygirl_@bme.anon
When Five years ago
Artist Allan Denoir
Studio N.U.C.L.E.A.R Art
Location Cap. Federal, Argentina
Había una vez... (es necesario empezar así? no lo creo pero... sigamos) un niña que se había dado cuenta de que amaba realmente los piercings, claro que cabe aclarar que esta niña soy yoy es exactamente lo que sentí al hacérmelo, todo está detallado. Antes podías ver que no cualquiera se los hacia, y aquel que los llevaba era mirado como un extraño. Quizá no sea a la única que le haya pasado, pero a veces sentirse un extraño es verdaderamente fascinante, o al menos una manera de demostrar una pizca de originalidad, ¿o no?

Al pensar que seria hermoso tener aunque sea un solo piercing, decidí hacerme uno. Lamentablemente no contaba con la aceptación de mis padres, ya que, aunque había decidido un monroe, para ellos era totalmente "anti-estético". Pero seguí con la idea de sentir la aguja y ponerme finalmente un aro.

Por eso mismo, me dirigí, con mi mejor amiga, a un estudio a hacérmelo.

Nerviosa, pregunté si había que sacar turno para hacer el trabajo ya que no tenia la menor idea!.
Para tranquilizarme preferí hablar un rato con el artista que lo haría y con mi amiga, que obviamente estaba dispuesta a ayudarme y a tranquilizarme. Noté que el muchacho era paciente y se notaba que sabia lo que hacia en su trabajo. Los nervios empezaron a desaparecer y esa piel de gallina que se formaría no estaría más. Me sentí más que bien al charlar, y a la hora de sentarme en el sillón preparado no pensé en el miedo y confié en el chico, el cual, me demostró la aguja y todas las precauciones que debía tener para evitar enfermedades y problemas al hacerlo. Y eso me brindó más confianza todavía.

Ya estaba preparada, me había marcado el lugar exacto donde lo haría luego de fijarse cual seria el más adecuado al labio.

El muchacho me agarró el labio. Sentí la pinza que apretaba. Estaba fría. El corazón latía cada vez más fuerte. Los músculos de los pies se contraían y los puños se cerraban mientras agarraba la mano de mi amiga.

Sin embargo, la ansiedad me ganaba, y como me pasa siempre no dejaba de hablar, cada vez prestaba mas atención al lugar y a la gente que se veía por las ventanas. Con la mirada recorría cada espacio, desde las esquinas hasta los objetos de trabajo. Miraba de reojo la ventana y no podría evitar hablar de la gente que pasaba y le comentaba a mi amiga todo lo que pensaba. Estaba tan nerviosa que prestaba atención a todo.

Pero cuando miré al chico, vi su cara y así, me había sentido completamente segura, al notar que estaba en buenas manos siendo la primera vez que me hacia un aro y que conocía al que me lo hacía.

Solo fue un segundo, la aguja ya había pasado la carne. Ni una gota de sangre se derramó. Ni siquiera sentí dolor, solo un respiro profundo.

Pero no terminaría ahí. Todavía faltaba pasar el aro.
Con especial cuidado sacó la aguja, tomo el aro y lo pasó con delicadeza. En verdad hacia bien su trabajo, no cualquiera se pone tranquilo al hacerlo.

El chico me acerca un espejo y me preguntó si molesta o si dolió mucho al pasar el aro. pero no, nada... Me miré, y una sonrisa apareció en mi rostro. Lo que más quería ya lo tenía.

Me explicó los cuidados que debía tener y luego se fue del negocio sin ningún problema y feliz de haber realizado mi objetivo.

El problema fue cuando llegué a casa, mis padres se habían enojado conmigo por no hacer caso, pero eso no importa... porque al final lo tuvieron que aceptar (lo que significa que pronto me haría uno mas!!!)
Y puedo asegurar que fue una decisión de la que nunca me arrepentí de tomar.

El problema que a veces pasamos, en estos años algunos, es que tanto los piercings como los tatuajes no se toman como originales, sino que pasan a ser parte de la moda y no de una identidad personal. Muchos de los que actualmente recurren a los piercings y toman como excusa "porque si ellos se lo hacen yo también". La decisión de hacerlo no es problema nuestro sino de que se lo hace, pero, si somos sinceros...a los que hace un tiempo que los tenemos o lo hacen ahora pero porque les gusta, sin influencia de las tendencias, nos molesta un poquito, creo yo. Pero en fin no pienso aburrirlos con esto ahora. Pero recuerda que:

Si quieres un piercing o un tatuaje no te debe importar lo que te digan o como te miren los demás o quienes se lo hacen, es tu propia decisión, será parte de ti y de tu identidad. Tampoco es problema si duele o no porque en verdad nunca dolerá si es lo que tu realmente deseas.....

Y así me despido... hasta pronto!


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