Labret con final anunciado....
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Author Ariel-182
Contact ariel__182@hotmail.com
When A month ago
Location Galeria Bond Street, Buenos Aires, Argentina
Mmmmmm lo siento un poco ajustado, le dije al piercer cuando apenas habían pasado unos segundos de que me había colocado el labret. - No, está bien, te tenes que acostumbrar, me contestó.

En ese punto ya me había dado cuenta que había elegido mal el lugar para hacerme mi segundo piercing.

Para uno, hacerse un piercing es algo importante, que uno decide recién despues de haberlo pensado por mucho tiempo, tratando de encontrarle los pro y las contras, de ver gente, de ver fotos, etc. Por eso no me pareció bien que cuando entré en el estudio y me hicieron pasar arriba, el piercer me diga sentate, me marque el punto, y me pregunte si estaba centrado, abra el paquete con la aguja, y sin decirme nada, excepto advertirme que me estaba a punto de perforar, me coloque el aro. Uno sabe que el piercer debe hacer perforaciones y perforaciones hasta el hartazgo, pero si fuera un verdadero profesional se daría cuenta que para la persona que se lo hace, es algo importantísimo y que uno espera que el piercer lo tranquilice y le explique como va a ser el procedimiento, que le de consejos, etc.

Pero eso no fue lo peor, lo peor es que no me revisó para nada, no se fijó como era mi anatomía, ni siquiera me hizo abrir la boca para verme el labio por dentro, sólo marcó el punto por afuera, y me paso la aguja, sin usar las pinzas ni nada. Por eso no extraña que el resultado haya sido el que fue.

Mi piercing tuvo varios problemas, la barrita era corta, el disco del arito (la parte de atras) era como muy filoso, no estaban redondeados los bordes, y el aro quedó colocado oblicuamente, sólo la parte de abajo del disco tenia contacto con la parte interna del labio. Todo esto fue lo que llevó al motivo por el cuál despues de cinco semanas tuve que sacarmelo.

La primera semana ya sentía que el disco del aro tenía como demasiada presión contra la parte interna del labio, pero como sabía que el labio estaría un poco hinchado la primera semana, supuse que no era nada grave y que en cuanto baje la hinchazón todo iba a andar bien. Pero...

A la segunda semana ya definitivamente el disco se empezó a meter adentro del labio, no era nada profundo, sólo era la parte inferior del disco, tampoco era nada doloroso, pero sabía que las cosas no andaban bien, igualmente tenía esperanzas de que mejore en unos días, asi que decidí esperar...

Ya a la cuarta semana, todo el disco estaba cubierto por piel del labio, si bien podía sacarmelo de adentro de la piel que lo abrazaba empujando el aro hacia el interior de mi boca, instantáneamente se me metía adentro otra vez. Ahora sí, ya era un poco más doloroso, a veces se sentía como si fuera un yaga, igual no era nada insoportable y era sólo de a ratos, pero me había dado cuenta, que la situación sólo podía empeorar, asi que decidí volver al estudio, para mostrarle al piercer mi problema.

- Ah, te quedó corta la barra, me dijo apenas lo vió, - Ahora la cambiamos por una más larga y listo, siguió en un tono que pretendía ser tranquilizador, pero que a mi me parecía demasiado bueno para ser cierto.

Con la barra más larga noté rapidamente que las cosas andaban mejor, notaba como ya no me lastimaba más, en gran parte creo yo, porque el disco de la nueva barra sí tenía los bordes redondeados. Pero lamentablemente el aro seguía metiendose en la "casita" que la otra barrita supo construir. Igual decidí esperar y ver que pasaba...

Despues de una semana todo seguía igual, si bien este nuevo aro no me lastimaba más, tampoco dejaba que se cure el labio, además esta nueva barra era muy larga y no me gustaba para nada. Así que otra vez al estudio...

- ¡Qué raro!, por lo general cuando le pones una barra más grande ya deja de joder..., dijo asombrado, - y bueno, mejor lo sacamos, esperamos a que cure y lo hacemos de vuelta, sugirió, y yo rapidamente asentí, ya que sabía que esa iba a ser la única solución...

Pasaron dos semanas ya que me lo saqué y la verdad que lo extraño, y aunque al principio me pareció que me quedaba medio raro, la verdad que lo terminé amando. Lo que más me gustaba es que, si bien el labret es un piercing muy común, mi arito tenía una piedrita azul, que lo hacía bastante inusual, al menos por donde yo vivo, que todo el mundo tiene el aro de metal. Por eso ya estoy pensando en hoy o mañana ir a hacermelo de vuelta, ya que sin el aro, el labio curó bastante bien, sólo quedo como una pequeñita cicatriz del lado de adentro, y del lado de afuera quedó una marquita muy chiquitita que parece un granito. Claro, que esta vez, no voy a ir con la actitud pasiva que fui la otra vez, esta vez, yo le voy a decir exactamente como lo quiero, y le voy a marcar todos los errores que cometió la otra vez, y voy a volver a ir al mismo lugar, sólo porque me lo va a hacer gratis.

Espero que mi experiencia le sirva a alguien, y el mejor consejo que les puedo dar, es que lean e investiguen todo lo que puedan antes de hacerse un piercing, si ustedes saben el procedimiento como debe ser, no van a dejar que el piercer les haga cualquier cosa. Recuerden que es su cuerpo, ¡si no lo cuidan ustedes nadie lo va a hacer!


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