Y bueno...me encontraba una vez mas en aquél estudio que tanto me gusta...ya hacía un año que no me perforaba y la verdad es que estaba muy ansiosa por hacerlo. Mi primer piercing me lo hice cuando tenía 15 añitos y fue en el cartílago de mi oreja derecha; año después me hice la perforación del ombligo y bueno, naturalmente era el momento de perforarme la nariz (ya me había decidido por el derecho ya que tenía perforado la oreja del otro lado). Todas las perforaciones que me hice fueron con consentimiento de mi madre; si bien ella al principio no aprobó ninguna de ellas, por insistencia y buenos argumentos lentamente fue cediendo en cada una de ellas y terminé haciendo lo que quería.
At A Glance Author anonymous Contact anonymous@bme.anon When Two years ago Artist Gabriel Studio Callico Location Montevideo, Uruguay
Me senté a esperar como solía hacerlo, esta vez con mas tranquilidad que las otras ya que estaba Gabriel, el dueño de Callico, con el que tenía mas confianza. Cuidadosamente elegí la pieza que tendría inicialmente; una con un pequeño brillantecito color rosa y de acero quirúrgico el cuerpo. Como siempre, me preguntó si iba a querer anestesia, y yo esta vez dudé. Nunca me había hecho un piercing con anestesia, pero me habían hecho comentarios de que era bastante dolorosa la perforación de la nariz así que lo pensé unos instantes. Enseguida me di cuenta de que no quería tal cosa, que en verdad yo disfrutaba del momento de la perforación y era parte de la emoción y de la experiencia sentir ese momento como atravesaba la aguja. Le intenté explicar esto a mi hermano mayor que había ido conmigo a acompañarme, pero no lo entendió y me di cuenta yo también que quizás él nunca lo entendería.
Finalmente era el momento de pasar. Me senté en la silla del estudio y le indiqué a Gabriel cuidadosamente de donde era exactamente que quería la pieza. Me marcó con una lapicera azul, me miré al espejo y me gustó lo que ví, por lo que le dije que continuara. La ansiedad se acumulaba mientras él limpiaba las piezas y agarraba los utensilios necesarios. -¿Estás pronta?, preguntó. –Si!, contesté yo de apuro. Cerré los ojos y esperé el momento. Esperé, y seguí esperando. De pronto, siento un ardor fuerte en mi narina izquierda, casi inmediatamente seguido de una lágrima involuntaria que cayó de mi ojo izquierdo (cosa que me habían dicho que sucedía a menudo, pero no sé porqué igual me sorprendí mucho). Abrí los ojos y tenía un pequeño caño amarillo atravesando mi nariz. La perforación ya estaba hecha, ahora faltaba la colocación de la pieza. Cerré los ojos nuevamente esperando otro tipo de molestia, pero para mi sorpresa, cuando los abrí para ver de que se trataba la demora, ví que la pieza ya estaba perfectamente colocada y ya tenía perforada mi nariz.
Gabriel me dijo que me mirara al espejo para ver si estaba conforme. Lo hice y quedé feliz de tener finalmente aquella decoración que añoraba tanto. La partida de allí fue super divertida, ya que había ido con mi hermano en su moto y los dos cascos que teníamos eran los dos completamente cerrados, entonces cada vez que parábamos en algún lugar (nuestra primera parada fue en la farmacia a comparme suero quirúrgico) debía tener extremo cuidado de no rozar el casco con mi nariz sensible. Igual estuvo buenísimo pues me acordaba cada dos segundos que me había perforado la nariz y me sent
Quisiera decir que este fue el final feliz de mi experiencia, pero la verdad es que tuve complicaciones en los siguientes días. Resulta que cuando me iba a dormir, aparentemente me molestaba y dormidame rascaba la nariz, sacando así la pieza de su lugar y haciendo que por unas horas el agujero se cierre. Lo difícil era al día siguiente cuando intentaba volver a colocarla, que estaba horas y horas haciendo presión y sólo lograba hincharme más la nariz y hacerme llorar de rabia. Tuve este tipo de líos como durante un mes, hasta que luego me di cuenta que el problema era el tipo de pieza que tenía. Acá en Uruguay, sólo vendían (en ese momento) para la nariz, las piezas que son enteras, que tienen una forma de caracol que es lo que entra en la nariz, y que terminan con una pelotita o en este caso un brillantecito. Lo que hice enseguida fue encargarle a un primo que en ese entonces vivía en Londres una pieza con dos partes (es decir, con rosca), que quedase fijo y que no tuviera posibilidades de salirse por las noches.
Finalmente conseguí la pieza y es la que tengo actualmente. Esto ocurrió hace casi tres años y si bien me cambio la pieza a veces por las del otro estilo, con esta es con la que me siento más cómoda y la mayoría de las veces hasta me olvido de tenerla puesta.