Hace bastante (algo así como unos 5 años o más)que fantaseaba con realizarme un piercing en la lengua. Obviamente mi esposo se oponía rotundamente, porque le parecía que era un acto masoquista, sin sentido, peligroso, etc... Y por más que trataba de exponer mi postura de la forma más coherente, siempre se negaba, argumentando que lo único que deseaba era llamar la atención.
At A Glance Author Soledad Contact Soledad@bme.anon When A month ago Artist Yo Misma (sí, leyeron bien!!!) Studio Mi Baño Location Buenos Aires, Argentina Finalmente me decidí a hacerlo por mi cuenta, así que fui reuniendo las cosas necesarias de a poco. Un día compré un par de apliques de acero quirúrgico (dos largos de barra distintos, pues no sabía cuál era el más adecuado); otro día compré uno de esos colutorios "Ernex" que se utilizan para adormecer la boca/garganta cuando uno está resfriado, otro día compré unos antiinflamatorios, en otro paseo por la farmacia me compré el desinfectante (Pervinox) y por último, cuando estaba decidida por completo, conseguí el catéter.
Ese día, habíamos estado en nuestra sesión semanal de terapia de pareja, y había salido el tema del piercing (como ejemplo de cosas que mi esposo se opone a querealice sin motivos bien fundados)... así que secretamente pensé "hoy es el día, llego a casa y me lo hago".
Y así fue como me encerré en el baño, con el propósito de no salir hasta tener mi lengua perforada. Primero me hice varios enjuagues con el colutorio, hasta que mi lengua estuvo totalmente adormecida. Tomé el catéter y lo introduje desde la parte inferior de la lengua (justo pegado al frenillo) hasta sacarlo por el centro, bastante atrás, de la parte superior. Retiré la aguja, e intenté introducir la barra dentro del catéter... pero comprobé que no iba a poder hacerlo, ya que el diámetro era menor. Así que retiré el catéter e intruduje la barra de acero por el orificio inferior, y salió más fácilmente de lo que esperaba!!!! así que sólo coloqué la bolita de acero y listo, al fin tenía mi aro colocado!!!!
Mi mayor temor era que la lengua se me inflame o que me afectara el habla de forma muy notoria (cualquiera de estas dos variantes, iba a hacer que me retractara y acabara por retirar el piercing). Pero nada de eso sucedió. Igualmente, durante los primeros días tomé antiinflamatorios (Diclofenac 50) cada 8 horas y algunos analgésicos... inclusive, tomé antibióticos por diez días, para evitar una posible infección y realizaba enjuegues antisépticos luego de ingerir cualquier alimento.
A la semana ya ni me percataba de la presencia de mi aro y nadie se dio cuenta de que lo tenía, excepto aquellas personas a las que se lo dije. De hecho, mi esposo terminó reconociendo que yo tenía la razón y pude demostrarle que mi intención no era ocasionarme una herida (de hecho, extremé los cuidados sanitarios) ni escandalizar al mundo, sino simplemente satisfacer una fantasía largemente esperada.
Me encanta tener la barrita en la lengua, juego con ella todo el tiempo (pero sin hacer ostentación, o mostrarla por ahí). Mi esposo ya empezó a disfrutar de las nuevas sensaciones a la hora del sexo oral y ya hasta me pide que le de besos de lengua "con arito" como él díce.
No me arrepiento para nada, y sé que siempre que lo desee me lo puedo quitar. La familia de mi esposo ni se imagina que lo llevo.... pero mi nueva fantasía es que él se haga un piercing como el mío, para poder experimentar con él. Acaso lograré "contagiarlo"??? Espero que sí, aunque lo dudo.
Me encanta intercambiar mis apliques, y conseguí algunos realmente interesantes.... me gustaría tener la posibilidad de practicarle sexo oral a alguna de mis amigas para qué me diga cómo se siente sobre el clítoris. Pero sé que lo máximo sería poder experimentarlo por mí misma. Aunque aun no tengo quién me lo haga. Igualmente, ya me fui comprando algunos de esos "capuchones" de siliconas con pinchos diminutos que se adhieren a las bolitas de acero, a presión... también vi unos con forma de "T" (que se prenden por la parte inferior) y que realmente me apasionan para usar con mi esposo.
Otra cosa que estoy considerando, es cambiar la barra que utilizo actualmente por una más cortita, o por una de acrílico (sé que son más livianas). También vi unas barritas flexibles (creo que son de silicona) transparentes, que son para evitar que las demás personas puedan ver que tenés un piercing. Hasta ahora no necesité disimularlo en absoluto. Pero si alguna vez lo llego a necesitar por alguna razón, prefiero recurrir a eso antes que retirar el aro a riesgo de que la perforación cicatrice y deba volver a realizarla.
En definitiva: estoy más que conformo, se lo recomiendo a todos y espero que se animen a hacerlo. Sé que hacerlo uno mismo no es lo más recomendable, y le sugiero a todos que recurran a un buen profesional. Yo, contrariamente a lo que puedan pensar, lo hice en casa no por valiente, sino por todo lo contrario: es que me daba miedo querer arrepentirme a mitad del proceso y no hacerlo por vergüenza, o por la presión de estar frente a alguien. Por eso hice lo que hice, y les aseguro que si llegaba a salir del baño de casa sin el aro en la lengua, nunca nadie se iba a enterar del intento fallido. Por suerte resultó muy bien, y hoy les hago llegar este testimonio.
Saludos a Todos, Sole.