Mi querido y poco doloroso tragus
At A Glance
Author Iván Arroyo
When A week ago
Artist Mariona
Studio Ozono Body Piercing
Location Bilbao (Euskadi)
No sé bien cómo empezar a contar mi historia, pero intentaré que sea lo más clara posible. Desde muy joven (ahora casi tengo ya 40 años) me ha fascinado el mundo de los piercings, pero simplemente eso, fascinarme. Lo más que llegué a tener fueron tres pendientes en el lóbulo izquierdo (hechos con pistola), que al final quedó simplemente en uno que es el que he conservado desde mi juventud. Mi primer piercing, en el año 2000, ya con 35 años, fue un prince Albert y desde entonces fue acrecentando más y más mi afición por los piercings.

Poco a poco empecé a interesarme por páginas de Internet relacionadas con este mundo. Miraba fotos y más fotos, me extrañaba de los lugares en el que uno se podría hacer un piercing y hay uno que me llamó mucho más la atención que otros, el tragus. Me parecía un sitio bonito para tener un aro, pero no veía el momento de hacérmelo. He de decir que vivo en un pueblo pequeño de 300 habitantes en el que justo hay una tienda y que para hacérmelo tenía que desplazarme con el coche a Bilbao o San Sebastián, que son las dos ciudades que tengo más cerca de casa.

En verano de 2004, de vacaciones en Benidorm en familia, nos juntamos mi hermano, cuñada, mi pareja y yo y decidimos ir a hacernos un piercing. Por fin iba a tener mi ansiado tragus, pero... salí del estudio con un helix y uno en la ceja. No sé, pero es que al final, de ver tantas fotos al final me gustaban todos. Así que durante el período de curación me dediqué a ellos por completo.

Bien, el tiempo de curación terminó, y esta vez sí, decidí llamar al estudio donde me hicieron el prince Albert: OZONO Body Piercing en Bilbao. Su dueña, la piercer, Mariona, una tía genial. Bien, le expliqué quién era, pues fue con ella la que me hice el prince Albert, y curiosamente se acordaba de mí, ¡después de cuatro años! Yo trabajo a turnos, durante los 365 días del año, y una vez al mes libramos una semana entera. Pues bien, esperé a tener esa semana libre para hacerme el tragus. Así que el viernes anterior a ésta, la llamé y concerté una cita con ella para el martes a primera hora de la tarde (ya que el lunes, es su día de descanso). Se me hizo larguísimo el fin de semana. No llegaba nunca el martes. Pero por fin llegó. La verdad ese día me levanté más tranquilo de lo que pensaba. Ya no tenía esa ansiedad. Después de comer, cogí mi coche y me planté en Bilbao. Lo tenía todo muy bien calculado, pues justo a las cuatro de la tarde, hora en que me citó, estaba yo a la puerta del estudio. Ozono Body Piercing, es un estudio pequeñito, decorado con gusto y limpio. Mariona, la tía que lo lleva, es una tía genial. Si en un momento pudiera llevar algún miedo, recelo o nerviosismo para hacerme el piercing, hablando con ella, todo eso se me disipó. Antes de hacerme el piercing estuvimos charlando durante un buen rato, hablando sobre piercings, formas de esterilización de joyas que utilizaba ella, aparato con el que las esterilizaba, páginas de Internet, sobre mi prince Albert...etc

Bien llegó el momento, me hizo pasar al interior, allí, me hizo sentar, eso sí, en ningún momento sin dejar de hablar, como si Mariona quisiera, que mi mente no estuviera ocupada en agujas u otras cosas. Se limpió las manos, se puso los guantes, mascarilla y gafas. Me hizo tumbarme, con el tragus que me iba a perforar mirando hacia arriba. Lo desinfectó y empezamos el ritual del respiramiento, es decir, empezamos a inspirar y expirar muy lentamente los dos, Mariona y yo, al mismo tiempo. En un momento que expirábamos me atravesó la aguja. Pero...¿dónde estaba el dolor?, casi ni noté la aguja que lo atravesaba. Yo pensaba que al ser el cartílago un poco grueso, pues se debería notar, pero fue todo muy rápido y nada doloroso. Es más, cuando me dijo que ya estaba, no me lo podía creer. Así y todo, me dijo que me quedara tumbado un rato y luego poco a poco que me reincorpora. Cuando lo hice, en frente tenía un espejo y pude admirar mi TRAGUS. Precioso, me gustaba mucho cómo quedaba. Después de agradecérselo, pues creo que los trabajos bien hechos, hay que hacerlo. Me dio un impreso con las normas a seguir para una buena cicatrización. Salí del estudio, como un adolescente con su primer piercing. Aprovechando que estaba en Bilbao, realicé algunas compras.

Al llegar a casa, hice mi primera limpieza (a las tres horas de que me lo hubiera hecho). Tenía una pinta buenísima, no se había hinchado, no había sangrado... Además, por la noche, me di cuenta, que podía dormir del lado del tragus, sin ningún problema. Bueno, eso sí, sin darme ningún golpe. A los cuatro días, sí me sangró un poco, pues al lavármelo en la ducha con el jabón antiséptico, intenté girar el aro, y creo que eso es lo que ocasionó la pequeñita hemorragia. Digo pequeñita, pues más que una hemorragia, fue una costra de sangre alrededor del piercing. Es el único inconveniente, si se le puede llamar así, que le he encontrado. Han pasado ya 9 días desde que me lo hice, y todo va perfecto. Ahora cuando me ducho, y le pongo el jabón antiséptico, lo giro con total facilidad de un lado para otro. No me duele nada, incluso diría que está cicatrizando a las mil maravillas, pero como Mariona me informó que el período de cicatrización del tragus es aproximadamente cuatro meses, pues seguiré cuidándomelo.

Conclusión: Estoy encantado de haberme hecho el tragus. Si eres de la zona de Bilbao, País Vasco, y no sabes a dónde recurrir en el caso de que quieras hacerte un piercing, yo te aconsejaría que vayas a OZONO Body Piercing en Bilbao. Por mi parte, ya estoy pensando en hacerme el siguiente: un snug. Por ahora tengo: 3 lobes, 1 helix, 1 ceja, 1 lengua, 1 tragus, 1 prince Albert.

Ah! Por cierto! Si crees que los piercings tienen edad para hacerlo, que son cosas de jóvenes, yo tengo casi 40 y pienso seguir haciéndomelos


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