Desde que era muy chica me llamaron mucho la atención las perforaciones y los tatuajes. Siempre que veía a alguien en la calle, me quedaba como una boba mirando. De más grande ya lo disimulaba un poco, pero igual. Empece a buscar en internet fotos e información. Cuando estaba por cumplir 15 años, le pedí a mi madre que me dejara perforarme la oreja con un piercing. Todavía no tenía decidido cual, hasta que vi un programa de tele. Allí había un pibe que tenía un fierrito atravezado en el pabellón de la oreja y en cada punto tenía una bolita de acero. Empece a buscar más fotos en internet, hasta que descubrí que se llamaba "Industrial Piercing". Acá en Uruguay es muy común que las chicas festejemos los 15 años con una fista grande y yo lo quería hacer. Entonces mi madre me dijo que la oreja se me iba a hinchar y un montón de cosas más y que no iba a quedar bien. Ami me chupaba un huevo, pero a ella no. Así que tuve que esperar bastante tiempo para poder perforarme dos veces la oreja para un solo piercing.
At A Glance Author Cecis Contact cecis_15@hotmail.com When A year ago Artist Diego Studio Callico Location Uruguay Después que pasó mi cumple, por fin pude hacermelo. Fui a un lugar llamado "Callico Tatuajes", cuyo dueño esta conciderado como uno de los mejores tatuadores de mi país. Además, mi hermano ya se había perforado la ceja allí y no había tenido problemas. La novia de él, también se había perforado el ombligo allí, en Callico y nunca tuvo ni infecciones ni nada.
Cuando llegue, no demore mucho en elegir la joya, ya que quería lo más común y sencillo posible, para que no se me enganchara con el pelo. Me gustaban mucho unas que tenían piedras de colores, pero era un riesgo. Ya había oído de una persona a la que se le enganchó la pieza y se hizo daños permanentes. Diego, uno de los tipos que perforan en ese estudio, me dijo que esperara un rato que iba a preparar todo. Unos instantes después me llamo, me llevo a un galpón que había en el estudio y me sentó en una especie de silla de dentista. La silla esta, tenía dos "brasos" que me agarraban la cabeza bien firme y no me dejaban moverla. Al lado mio había una chica de mi edad, que se estaba haciendo un tatuaje bien chiquito en uno de los dos omoplatos.
Me puse a conversar con ella, cuando Diego me preguntó si quería anestecia y le dije que si. Puede ser de cagona, pero ni en pedo me dejaba atravezar así, en "vivo y en directo". Me pinchó y no sentí casi dolor, la aguja era re finita. Parecida a las que usan para sacar sangre. Después, con un marcador, me dibujo los dos puntitos violetas en el pabellón de la oreja para guiarse. Me puso yodofón, sacó algo de una maquinita (que más tarde me entere que era para esterilizar los instrumentos) y en un momento, me dijo "ahora no mires", y yo, de chota mire. Casi me muero cuando vi el grosor de esa aguja. Era como un palito de un chupetín. Creo que me puse palida, porque él me preguntó si estaba bien y si quería seguir. Yo le dije que esperara un poco, y luego le dije que continuara.
Él empezó a perforarme y yo no sentía dolor (por la anestesia), pero si una sensación de cuando el cartilago se iba desprendiendo lentamente. Volvió a repetir la operación en el otro punto y la sensación fue la misma.
Durante dos semanas me dolía constantemente la oreja y no pude usar carabanas en el agujero que tenía en el lobulo, desde que era una bebé. A medida que fue pasando el tiempo, la oreja se fue desinflamando y a quedar de nuevo del color que tenía antes. (porque primero me había quedo bien roja).
El tipo del estudio me dijo que yo era muy valiente al perforarme 2 veces con solo 15 años.
Por tres meses tuve que limpiarme las perforaciones con agua con sal, y ponerme además agua con borato de sodio y una crema especial, porque mi cuerpo no aceptaba la joya. Me había empezado a salir un sarpullido horrible.
Despues de esas perforaciones, me hice otros 3 agujeros en las orejas (en el lobulo), pero en mi casa con una aguja de coser y yodofón. Me lo hizo mi cuñada y no presise de ningún cuidado especial. Igualmente yo me los desinfeste con la pomada.
Este año, para mi cumpleaños nº 16, me perfore la nariz con un "nostril stud".
Valió la pena ya que me gusta mucho como quedo. El próximo año, tengo pensado perforarme la lengua. A mi madre mucho no le gusta la idea. Ella no entiende el porque de las perforaciones. Yo lo concidero como una forma de diferenciarme del resto.